La “no lucha”, y el fluir en la vida

Es increíble la cantidad de energía que gastamos al oponernos y luchar contra algunas situaciones de la vida, en las que no podemos actuar, ni hacer nada al respecto.

El yoga nos enseña a fluir, y a poner nuestra atención en el presente, que realmente es lo único que está en nuestras manos.

Empezando con nuestros incesantes pensamientos, muchas veces molestos y repetitivos, nos hacen creer una realidad enmascarada a veces por nuestros miedos, creencias y conceptos.

Es importante, tomar una actitud de observador, y no identificarse con la mente. Es la percepción de esta, la que intentará manipular nuestra existencia y nuestra vida.

Cuando te opones a la realidad, y no aceptas las situaciones que se te presentan es como nadar contracorriente, luchando contra las olas. Es absurdo y acabas agotado.

Esta actitud de aprender a fluir te será de ayuda también en tu práctica de yoga. Si hoy no llegas a alcanzar una postura en concreto, acéptalo, no tengas prisa, ve poco a poco, sigue realizándola cada día, hasta que lo consigas. Empieza conociendo tu cuerpo, quiérelo, escúchalo, solo de esa forma podrás conectar con el completamente.

En la vida, hay que fluir, mantener una actitud de “no lucha”, de observador y de constante aprendizaje. Estando presentes en cada momento lograremos una vida más plena y llena de sentido.

María

La importancia de la auto-escucha en tu práctica de yoga

Una de las cosas que he aprendido en mi práctica de yoga, ha sido la escucha, hacía mi misma. Cuando comencé a realizar las asanas, las veía como un simple reto, y estaba atenta a esa vocecita que me decía ¡venga, tienes que llegar!, ¡no eres flexible!, ¡esto no es para ti!. Al cabo de un tiempo me di cuenta , de que esa voz interior provenía de mi mente, más bien del ego, retándome y exigiéndome de una forma superficial lo que venia a ser mi momento de interiorización.

Fue a partir de entonces cuando mi práctica cambió completamente su enfoque, en cada movimiento, en cada asana, en cada inhalación o exhalación, la empecé a llevar a lo más profundo de mi persona, fue solo entonces cuando entendí el verdadero sentido del yoga.

Quizá te haya pasado, y más si estas comenzado. Te recomiendo que dejes a un lado esa “vocecita”, y que vayas más allá, basándote en la escucha y en la no-violencia hacia tu cuerpo.

Las escucha comienza antes de empezar tu práctica, hay días en que te notarás más energético y otros en cambio quieras una sesión más tranquila y relajada. Confía en tu intuición, y realiza las asanas que más te apetezcan en cada momento.

Una vez estés dentro de tu práctica, no olvides tu respiración, ya que es el vinculo entre tu cuerpo y tus sensaciones. Inhala cada vez que te estires y exhala al doblarte o realices una torsión, aprovecha los momentos de exhalación para profundizar más en cada estiramiento.

Otra clave que te ayudará en la auto-escucha, será cerrar tus ojos, siempre que puedas, ya que hay posturas, sobretodo las de equilibrio que resultará más complicado. De esa manera, podrás interiorizar en la asana y todo lo que te transmite.

Puedes dirigir la respiración a la zona en concreto, que estés trabajando, tus piernas, el pecho, los brazos. Visualiza el flujo de aire, recorriendo ese area, revitalizandolo y renovando tus células.

Yoga es escucha activa, es conexión interna, y en ningún momento tienes que pensar que es una competición contigo mismo, sino una oportunidad para encontrar tu equilibrio y plenitud interior.

María

Voluntad + Energía= Fuerza Vital

Somos energía, todo es energía. Sin ella nada estaría vivo, nada existiría.

Una de las enseñanzas que ofrece el yoga es saber trabajar el Prana, dirigirlo a zonas que nos interesan para activar ciertos músculos o relajarlos.

La energía no sería posible sin volundad, al igual que la voluntad no valdría de nada sin energia.

Hoy me gustaría invitarte a que a partir de ahora prestes más atención a esa energía, haciéndote preguntas, y siendo más consciente de ella.

¿Donde enfocas tu energía?

Todo, absolutamente todo lo que realizas cada día, esta bajo tu voluntad, quizá empieces con una idea, o un pensamiento, este lo das por valido, y lo llevas a la acción.

No todo es bueno en ello, ya que a veces actuamos por inercia e impulsividad, sin apenas valorar si estamos en lo correcto.

La parte positiva es que puedes dirigir tus acciones, gracias a esa voluntad y a el aporte de energía.

Imagina por un momento en que te apetece un vaso de agua, lo piensas, lo das por valido, enfocas tu voluntad en ir a la cocina a por el, y finalmente pones tu energía en tu mano, para cojer ese vaso de agua y llevártelo a la boca.

Esta formula la utilizas continuamente, pero seguramente de forma inconsciente. Una persona energética y con fuerza vital, es aquella que sabe utilizarla.

Como enfocar tu voluntad y energía en el día a día

  • Proponte dentro de lo posible ser más consciente de tus actos, no vivas con el “piloto automático”.
  • Pregúntate “¿que quiero conseguir?”, enfoca tu voluntad, no dejes que tu atención se disperse, enfocate.
  • Una vez sepas lo que quieres y hallas puesto toda tu voluntad, emplea toda tu energía en ello.
  • Pasa de largo por todo lo demás, no te despistes.

…y en la esterilla?

  • Cuando medites enfoca tu atención (voluntad) en un punto en concreto, puede ser en el entrecejo, Ajna Chakra, en el corazón, Anahata Chakra, en una imagen mental de tu gurú, en una cualidad positiva que quieras trabajar. Pon “ahí” toda tu energía.
  • Al realizar la práctica de asanas utiliza tu voluntad para enfocarte en una zona en concreto de tu cuerpo, si quieres trabajar las extremidades inferiores, céntrate en tus piernas, llévales toda tu energía y siéntela, cuando llegues a sSavasana, notaras su paso por ellas.

La vida es como una diana, y el dardo tu voluntad, la energía es la fuerza que lo dirige

María

Cómo convertir en hábito tu práctica de yoga

Hola yoguinis!!, ¿que tal va vuestra práctica?. Esta mañana tras mi sesión matutina de yoga y como es habitual en mi, reflexionaba en la forma en que poco a poco mi sesión de yoga se ha convertido en un hábito.

Al principio no fue fácil, tuve de alguna manera que pelear con mi mente para dejar a un lado la pereza, y no postergar la práctica para otro momento.

Pero bueno, ya se sabe que uno de los trabajos principales cuando comienzas la senda del yoga es conseguir llevar tu mente hacia donde quieres y no al revés.

En mis comienzos, cualquier excusa valia, “hoy hace frio”, “he dormido poco”, “ya es tarde”, “mañana empiezo”, etc, etc…

Todo este parloteo se terminó, en el momento en que me di cuenta que cuando no hacía mi práctica, el día ya no era lo mismo, me faltaba algo, estaba menos centrada, dispersa y con menos energía.

Desde entonces, cada mañana a las 5:30 AM, extiendo mi esterilla de yoga y me pongo a ello.

Me gustaría compartir contigo algunas claves que me han ayudado a convertir el yoga en un hábito saludable.

Yoga = Hábito

  • Crea tu espacio espiritual. Destina una habitación o rincón de tu casa para tu práctica de yoga y meditación. Pon incienso, flores secas, velas, un humidificador con aceites esenciales, una imagen de tu guru, tu eliges, dale el aspecto personal con el que estés en sintonia.
  • Si te es posible deja tu esterilla de yoga abierta en el suelo, o al menos que esté a la vista, evita dejarla demasiado escondida. Cuanto más a tu alcance esté mejor.
  • Crea una rutina nocturna. Dedica la última hora del día a actividades enfocadas al descanso, lee, escucha algún audio o música relajante, escribe un diario personal. Acuéstate temprano para recupera tu energía.
  • Madruga. Lo ideal es la práctica a primera hora de la mañana, para ello intenta levantarte un poquito antes cada día, puedes poner el despertador cinco minutos antes, al cabo de unos días pasa a los diez minutos, así hasta que dispongas de una hora entera para tu sesión diaria.
  • Repite cada día, pero sin esclavitud. Es mejor realizar un pranayama, dos asanas y una meditación con plena conciencia, que una hora de práctica deprisa y superficial.

Resumiendo, no conviertas tu práctica en algo forzoso o en “una tarea” más, disfruta de ella, piensa que es un momento de conexión y de unión con tu verdadero ser.

Yoga es respirar, sentir, conectar y antetodo SER

María

Ahimsa en el día a día

Dentro de los ocho pasos del yoga de Pantajali, nos encontramos con los “Yamas”, reglas sociales que debemos de trabajar, para ir acercándonos poco a poco a nuestra realización personal y espiritual.

Los yamas nos hacen mirar hacia dentro, para lograr el equilibrio, entre lo que hablamos, pensamos, sentimos y llevamos a la práctica.

El primer paso para entender estos “votos sociales” es empenzando por “desaprender” lo aprendido, vaciando todo los conceptos y condicionamientos que han formado parte de nuestra vida.

Los Yama se componen de cinco leyes o normas morales, y hoy me gustaría hablarte de la primera de ellas:

Ahimsa en la práctica

  • Trabaja la compasión, la paciencia, el amor, la dignidad y el amor propio.
  • Su significado es la “no violencia”, contra los demás ni hacia nosotros mismos.
  • Cuando “Ahimsa” no está presente, no respetamos el cuerpo físico, no lo cuidamos, le exigimos más de lo que puede.
  • Tampoco está presente si alimentamos pensamientos negativos, hacia nosotros o hacia los demás.
  • Las acciones negativas, ya sean verbales o físicas es otra forma de transgredir Ahimsa.

Ahimsa en el día a día

¿Como podemos integrar este Yama en nuestra vida?, a continuación te muestro la manera en que yo lo aplico diariamente:

  • Cuida todo tu ser, todos tus sentidos, presta atención a tu alimentación, que sea sana y lo más natural posible. Cuídate de lo que escuchas, miras, y sientes, aléjate de situaciones que dañan tu persona, malas conversaciones, programas televisivos que no te aportan nada, personas negativas, aditivas y sin autocontrol.
  • Quierete desde el primer momento del día, interioriza palabras de amor hacia ti mismo, no te juzgues, date un margen de error. Felicitate por tus logros. Haz lo mismo con los demás, ofreceles tu compresión y amor, demuestra afecto.
  • Se consciente de como hablas, utiliza palabras dirigidas a un estado positivo y esperanzador, “las palabras no se las lleva el viento”, permanecen dentro de la persona a quien las diriges.
  • Conecta con la armonía de cada ser, mira con los ojos del corazón y contempla la belleza de cada persona, cada animal, cada árbol, y antetodo con tu ser interior.
  • Lleva Ahimsa a tu práctica de yoga diaria, trata tu cuerpo con mimo, trabaja cada asana poco a poco, profundizando en ella sin violencia.

Olvida tu ego, no compitas con nadie e insiste en tu desarrollo personal y espiritual, saca lo mejor de ti, tu esencia.

Namaste