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Cómo convertir en hábito tu práctica de yoga

Hola yoguinis!!, ¿que tal va vuestra práctica?. Esta mañana tras mi sesión matutina de yoga y como es habitual en mi, reflexionaba en la forma en que poco a poco mi sesión de yoga se ha convertido en un hábito.

Al principio no fue fácil, tuve de alguna manera que pelear con mi mente para dejar a un lado la pereza, y no postergar la práctica para otro momento.

Pero bueno, ya se sabe que uno de los trabajos principales cuando comienzas la senda del yoga es conseguir llevar tu mente hacia donde quieres y no al revés.

En mis comienzos, cualquier excusa valia, “hoy hace frio”, “he dormido poco”, “ya es tarde”, “mañana empiezo”, etc, etc…

Todo este parloteo se terminó, en el momento en que me di cuenta que cuando no hacía mi práctica, el día ya no era lo mismo, me faltaba algo, estaba menos centrada, dispersa y con menos energía.

Desde entonces, cada mañana a las 5:30 AM, extiendo mi esterilla de yoga y me pongo a ello.

Me gustaría compartir contigo algunas claves que me han ayudado a convertir el yoga en un hábito saludable.

Yoga = Hábito

  • Crea tu espacio espiritual. Destina una habitación o rincón de tu casa para tu práctica de yoga y meditación. Pon incienso, flores secas, velas, un humidificador con aceites esenciales, una imagen de tu guru, tu eliges, dale el aspecto personal con el que estés en sintonia.
  • Si te es posible deja tu esterilla de yoga abierta en el suelo, o al menos que esté a la vista, evita dejarla demasiado escondida. Cuanto más a tu alcance esté mejor.
  • Crea una rutina nocturna. Dedica la última hora del día a actividades enfocadas al descanso, lee, escucha algún audio o música relajante, escribe un diario personal. Acuéstate temprano para recupera tu energía.
  • Madruga. Lo ideal es la práctica a primera hora de la mañana, para ello intenta levantarte un poquito antes cada día, puedes poner el despertador cinco minutos antes, al cabo de unos días pasa a los diez minutos, así hasta que dispongas de una hora entera para tu sesión diaria.
  • Repite cada día, pero sin esclavitud. Es mejor realizar un pranayama, dos asanas y una meditación con plena conciencia, que una hora de práctica deprisa y superficial.

Resumiendo, no conviertas tu práctica en algo forzoso o en “una tarea” más, disfruta de ella, piensa que es un momento de conexión y de unión con tu verdadero ser.

Yoga es respirar, sentir, conectar y antetodo SER

María

Tadasana, fortaleza y estabilidad



Aunque a simple vista, Tadasana parezca una postura sencilla no lo es, el simple acto de permanecer de pie nos invita a que los músculos, tendones y ligamentos se pongan en funcionamiento.

La forma de estar de pie de una persona dice mucho de ella, de su tono muscular, de su equilibrio emocional y su estado anímico.

Tadasana significa “Montaña”, ¿como son las montañas, debiles, inestables? ,¿o son fuertes, robustas, y estables?.

Al estar en Tadasana, simulas una montaña firme, maciza, enraizada a la tierra a través de tus pies y alargándote hacia el cielo. Pura estabilidad.

Es una postura que te ayudará a tener más consciencia corporal, la base se encuentra en la alineación. A raíz de trabajarla te podrás deshacer de malas posturas, sentirás más vitalidad y equilibrio.

TADASANA EN LA PRÁCTICA

  • Es importante que dirijas tu atención al esqueleto interno, los huesos son las raices para conseguir una buena alineación.
  • Como cualquier postura de pie, empieza prestando atención a tus pies. Trabaja desde la base.
  • Pies juntos, los pulgares se tocan.. Talón apoyado en el suelo, levanta el resto del pie, Alarga y ensancha la planta y vuelve a apoyarla en el suelo. Separa y alarga al máximo los dedos, presiona el dedo gordo en el suelo.
  • Cierra los ojos, siente la presión de los cuatro extremos de cada planta: base del dedo gordo, base dedo meñique, talón interno, y talón externo.
  • Las rodillas han de estar estiradas, no bloqueadas.
  • Bascula tu pelvis, en retroversión, eleva el coxis hacia el ombligo.
  • Abdomen recogido.
  • Eleva tu esternón, hombros bajos, lejos de las orejas. Pecho abierto.
  • Manos activas y paralelas, palmas anchas, dedos largos y separados.
  • Eleva la coronilla.
  • Siente las dos energías, hacía arriba y hacía abajo, cielo y tierra.
  • Alarga y profundiza tu respiración.

TADASANA EN EL DÍA A DÍA

Puedes profundizar e implantar Tadasana en muchos momentos cotidianos de tu vida. Personalmente aprovecho cualquier ocasión para trabajarla y llevar esa conciencia corporal cada día, por ejemplo, puedes practicarla al permanecer en una cola, al esperar en un semáforo, cuando estés dialogando con alguien.

Tadasana forma parte de las asanas de pie, te vincula con la tierra, te aporta seguridad, confianza, serenidad y paciencia.

Namaste