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Ahimsa en el día a día

Dentro de los ocho pasos del yoga de Pantajali, nos encontramos con los “Yamas”, reglas sociales que debemos de trabajar, para ir acercándonos poco a poco a nuestra realización personal y espiritual.

Los yamas nos hacen mirar hacia dentro, para lograr el equilibrio, entre lo que hablamos, pensamos, sentimos y llevamos a la práctica.

El primer paso para entender estos “votos sociales” es empenzando por “desaprender” lo aprendido, vaciando todo los conceptos y condicionamientos que han formado parte de nuestra vida.

Los Yama se componen de cinco leyes o normas morales, y hoy me gustaría hablarte de la primera de ellas:

Ahimsa en la práctica

  • Trabaja la compasión, la paciencia, el amor, la dignidad y el amor propio.
  • Su significado es la “no violencia”, contra los demás ni hacia nosotros mismos.
  • Cuando “Ahimsa” no está presente, no respetamos el cuerpo físico, no lo cuidamos, le exigimos más de lo que puede.
  • Tampoco está presente si alimentamos pensamientos negativos, hacia nosotros o hacia los demás.
  • Las acciones negativas, ya sean verbales o físicas es otra forma de transgredir Ahimsa.

Ahimsa en el día a día

¿Como podemos integrar este Yama en nuestra vida?, a continuación te muestro la manera en que yo lo aplico diariamente:

  • Cuida todo tu ser, todos tus sentidos, presta atención a tu alimentación, que sea sana y lo más natural posible. Cuídate de lo que escuchas, miras, y sientes, aléjate de situaciones que dañan tu persona, malas conversaciones, programas televisivos que no te aportan nada, personas negativas, aditivas y sin autocontrol.
  • Quierete desde el primer momento del día, interioriza palabras de amor hacia ti mismo, no te juzgues, date un margen de error. Felicitate por tus logros. Haz lo mismo con los demás, ofreceles tu compresión y amor, demuestra afecto.
  • Se consciente de como hablas, utiliza palabras dirigidas a un estado positivo y esperanzador, “las palabras no se las lleva el viento”, permanecen dentro de la persona a quien las diriges.
  • Conecta con la armonía de cada ser, mira con los ojos del corazón y contempla la belleza de cada persona, cada animal, cada árbol, y antetodo con tu ser interior.
  • Lleva Ahimsa a tu práctica de yoga diaria, trata tu cuerpo con mimo, trabaja cada asana poco a poco, profundizando en ella sin violencia.

Olvida tu ego, no compitas con nadie e insiste en tu desarrollo personal y espiritual, saca lo mejor de ti, tu esencia.

Namaste